
Esta nueva metodología de aprendizaje destaca sobre otras por dos motivos fundamentales: es una herramienta excelente para el desarrollo de competencias emocionales; actúa de un modo muy eficaz sobre las actitudes y valores de los participantes.
El primer paso en el Outdoor Training es conseguir que los participantes se involucren física, intelectual y emocionalmente. Utilizando sus propios recursos (habilidades, creatividad, trabajo en equipo, etc.) deben ir superando todos los retos y obstáculos que surjan en el transcurso de la actividad.
Tras ésta, y dirigido por un facilitador, los participantes se sumergirán en un periodo de reflexión cuyo propósito será revisar y conceptualizar todos los comportamientos a nivel individual y grupal. Se establecen lazos de unión con la actividad laboral, y los participantes van encontrando sentido a todo lo vivido, reconociendo que tiene múltiples conexiones y aplicaciones a su vida cotidiana.
El último paso será la adopción por parte de los participantes de nuevos comportamientos más eficaces y adecuados. En este proceso de aprendizaje, el Outdoor Training se sirve de la naturaleza como aula y del aprendizaje experimental como método.
No hay dos programas de Outdoor Training idénticos, pues son diseñados y adaptados específicamente a las necesidades de cada cliente con relación a qué tipo de cambio de conducta y/o actitud pretende, que competencia emocional quieren desarrollar, dónde quiere realizar el programa, etc.